13 de enero, Día Mundial de
la Lucha contra la Depresión

La depresión es un trastorno que afecta a 3,8% de la población mundial, esta cifra aumenta a 5,7% para personas mayores de 60 años.

¿A qué le llamamos depresión?

Según la OMS la depresión es una enfermedad que se caracteriza por una tristeza persistente y por la pérdida de interés en las actividades con las que normalmente se disfruta, así como por la incapacidad para llevar a cabo las actividades cotidianas.
No hay que confundirlo con variaciones del estado de ánimo o respuestas emocionales a los problemas cotidianos. Para ser considerado depresión debe ser un estado anímico sostenido por al menos dos semanas.
Existen diferentes niveles de estado depresivo, están catalogados en leve, moderado y grave. En su estado más extremo puede derivar en el suicidio.

¿Cuáles son los síntomas de esta enfermedad?

Entre los principales síntomas de un episodio depresivo podemos encontrar tristeza e irritabilidad constantes, pérdida de interés y disfrute por las actividades diarias, falta de concentración, excesivo sentimiento de culpa, baja autoestima. También se pueden ver síntomas físicos como la falta de energía, alteraciones del sueño o del apetito.
Se considera depresión leve cuando se tiene una vez un episodio de más de dos semanas de estos síntomas. Cuando los episodios son recurrentes se considera moderada y si el estado depresivo es constante o se altera con estados eufóricos (trastorno bipolar) estamos ante un caso grave.

¿Cómo se trata la depresión?

La depresión se suele tratar mediante tratamiento psicológico, ya sea terapia individual o grupal. También es muy común el uso de fármacos, como los Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), que aumentan la disponibilidad de serotonina en el cerebro. La serotonina es una neurotransmisor que está asociado a la estados de ánimos calmos y felices, es por eso que se conoce como “la hormona de la felicidad”

¿Qué puede hacer el kéfir por nosotros?

Como ya vimos la serotonina juega un papel fundamental en la química del tratamiento ante episodios depresivos. Alrededor del 90% de este neurotransmisor se produce en el intestino, por eso es tan importante la salud de este órgano. La alimentación no nos va a curar por sí sola pero es una de las piezas claves para mejorar un estado mental adverso. El kéfir aporta microorganismos vivos que pueblan nuestro intestino y mejoran las funciones de éste, entre ellas la producción de serotonina.

Por último les dejamos un estudio clínico donde se usó un probiótico específico para estudiar el efecto de éste sobre personas que presentaban estados depresivos. A la mitad de los sujetos de estudio se les proporcionó este probiótico mientras que la otra mitad tomó un placebo (obviamente sin saberlo). Todos los que tomaron el probiótico mejoraron sus síntomas mientras que del otro grupo solo una tercera parte. Para medir los resultados se tomaron muestras de sangre, de orina, de heces, resonancia magnética funcional y cuestionarios psicológicos.
Les dejamos el link para ver más detalles de este estudio:
El probiótico Bifidobacterium longum NCC3001 reduce las puntuaciones de depresión y altera la actividad cerebral: un estudio piloto en pacientes con síndrome del intestino irritable

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