¿Cómo podemos mantener una microbiota vaginal saludable?

Anteriormente en este blog, hemos hablado mucho sobre cómo mantener una microbiota intestinal saludable. Hoy queremos hablarte de los cuidados de la microbiota vaginal: un ecosistema de bacterias que habita en la vagina y desempeña un papel crucial en la protección y el mantenimiento de la salud femenina. Exploraremos qué es la microbiota vaginal, los problemas comunes que puede enfrentar, como la vaginosis bacteriana, y cómo mantenerla en equilibrio para evitar molestias, infecciones urinarias y disminuir el riesgo de contraer infecciones de trasmisión sexual (ITS).

¿Qué es la microbiota vaginal?

La microbiota vaginal es una comunidad diversa de bacterias que residen en la vagina. Estas bacterias, en su mayoría, son beneficiosas y juegan un papel fundamental en la protección contra infecciones y enfermedades. Mantener un equilibrio adecuado en esta microbiota es esencial para una salud vaginal óptima.

Problemas comunes de la microbiota vaginal: Vaginosis Bacteriana

Uno de los trastornos más comunes que pueden afectar la microbiota vaginal es la vaginosis bacteriana. Esta afección ocurre cuando hay un desequilibrio en la composición de las bacterias en la vagina, con un aumento en las bacterias dañinas, como Gardnerella vaginalis. Los síntomas incluyen flujo vaginal anormal, olor desagradable y, en algunos casos, picazón o irritación.

Es el síndrome vaginal más común que afecta a mujeres fértiles, premenopáusicas y embarazadas. Se asocia con importantes condiciones de salud adversas y complicaciones infecciosas. Los estudios más recientes muestran que la terapia con antibióticos orales o locales que se recomienda a menudo se asocia al fracaso y con altas tasas de recurrencia en el síndrome, lo que ha dado lugar al uso oral o vaginal de cepas probióticas de Lactobacillus para su tratamiento y prevención, ya que el predominio de los lactobacilos en la microbiota vaginal se asocia con la salud.

Otros análisis realizados demostraron también una asociación entre el aumento de la grasa en la dieta, mayor carga glicémica y menor densidad nutricional con la vaginosis bacteriana, y una asociación inversa entre la vaginosis bacteriana y una mayor ingesta de folato, vitamina E y calcio. Además, la carga glicémica se asoció significativamente con la progresión y persistencia de la vaginosis bacteriana y también se la ha asociado epidemiológicamente con la obesidad.

Disbiosis y sus posibles consecuencias

La disbiosis vaginal es un desequilibrio en la microbiota o flora vaginal en el que las bacterias beneficiosas (lactobacillus) disminuyen en número, permitiendo que otras bacterias dañinas crezcan en exceso. Un microbioma vaginal no saludable, además de su significativo efecto psicosocial en las mujeres sintomáticas, puede conducir a infecciones y problemas de salud vaginal y es un importante factor de riesgo para la adquisición de ITS y las secuelas reproductivas y obstétricas adversas.

Profundizaremos en este punto: en reducir el factor de riesgo en la adquisición de ITS. Existe evidencia consistente en diferentes estudios transversales en vincular epidemiológicamente la vaginosis bacteriana y el virus del herpes simple (VHS), así como también al Virus del Papiloma Humano (VPH), el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), tanto como con la gonorrea y la clamidia.

En un metaanálisis de 16 estudios transversales, los autores encontraron que las probabilidades agrupadas de vaginosis bacteriana prevalente fueron 60% mayores entre las mujeres VHS-2 positivas en comparación con las VHS-2 negativas.

Por otro lado, los estudios longitudinales han demostrado una mayor asociación de VPH prevalente e incidente en mujeres tanto con flora intermedia como con vaginosis bacteriana. Dos análisis moleculares más recientes encontraron que las mujeres que eran VPH positivas tenían una menor proporción de Lactobacillus spp. en comparación con las mujeres con VPH negativo; además, las mujeres con microbiota dominada por L. gasseri parecían haber aumentado los índices de desaparición de VPH.

Existe evidencia considerable que asocia la disbiosis vaginal con un mayor riesgo de adquisición y transmisión de VIH-1. Un metaanálisis de 23 estudios mostró que la vaginosis bacteriana se asociaba a un aumento del 60% en el riesgo de adquirir VIH-1. Un modelo de mucosa vaginal demostró que los lactobacilos, en particular L. crispatus, suprimían la replicación del VIH-1.

Además, los estudios epidemiológicos han asociado la vaginosis bacteriana a un mayor riesgo de infección tanto por gonorrea como por clamidia. Los lactobacilos vaginales in vitro inhiben el crecimiento de Neisseria gonorrhoeae, así como de otros patógenos bacterianos, impidiendo el desarrollo de estas enfermedades.

Tratamientos y cuidados para la salud íntima.

Primero que nada, si experimentas síntomas de vaginosis bacteriana, es importante buscar atención médica. Tu médico puede recetar antibióticos para tratar la infección si ya está en curso, pero nosotros te damos algunos consejos para mantener la salud de tu microbiota vaginal todos los días:

Higiene adecuada: Lava la zona genital exterior con agua tibia y un jabón suave. Evita duchas vaginales o productos de limpieza agresivos, ya que pueden perturbar el equilibrio natural: explican los expertos, que estos lavados desequilibran el balance de bacterias en la vagina y pueden alterar la acidez normal del tracto genital.

Usa ropa interior de algodón: Elige ropa interior transpirable de algodón y colores claros y evita las prendas ajustadas que puedan retener la humedad.

Sexo seguro: El uso de preservativo te ayuda a prevenir infecciones que pueden afectar la microbiota vaginal.

Dieta saludable: Mantén una dieta equilibrada rica en fibra y alimentos fermentados, como el kéfir y el yogurt, que favorecen la salud de las bacterias beneficiosas para tu microbiota vaginal.

Sabemos que el kéfir es un gran aliado, ya que los probióticos presentes en él son microorganismos que ayudan a restaurar y mantener el equilibrio de la microbiota, tanto la intestinal como la vaginal, ayudando a aumentar el porcentaje de bacterias beneficios y combatir las dañinas.

El Kéfir de Loto probiótico particularmente es rico en bacterias y levaduras beneficiosas para el cuidado de la microbiota vaginal, como las Lactobacillus sp. Por ello, ofrece beneficios notables para el sistema genitourinario: que incluye tanto los órganos reproductores, como el sistema urinario. Consumiéndolo diariamente, estarás contribuyendo a mantener la salud de tu cuerpo y a prevenir enfermedades.

Cuidar tu microbiota vaginal es esencial para mantener una buena salud íntima. Con un enfoque en la prevención y en el cuidado adecuado, puedes asegurarte de que tu microbiota vaginal esté en equilibrio y te proteja siempre.

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